PROLOGO
Siglo XXI una época en la que las personas creen que cosas como vampiros y licántropos no existes o son producto de la fantasía, lo que ignoran es que aquellas criaturas que afirmas no pueden existir se encuentran escondidas desde tiempos remotos, haciéndose pasar por personas normales. Yo nací en la cuña de una familia aristócrata cuya historia trasciende desde el siglo XVI y cuyas raíces están en viejas leyendas de vampiros en las cuales se menciona que teníamos parentesco con “La condesa sangrienta” Elizabeth Bathory, dejando como rumor el hecho de que podríamos ser vampiros.
Entre tantos misterios y leyendas que rodean a mi familia, mi manera de pensar ciertas cosas fue cambiando con el paso del tiempo. Me es difícil recordar cuando fue que comencé a preocuparme por entender cómo piensa o cuáles son sus gustos, pero sin querer darme cuenta pase de no querer saber nada a saberlo todo. Sin pensarlo había comenzado a quererlo y necesitar su presencia a todo momento.
Han pasado más de 9 años desde que lo conocí, pero no han pasado más de 2 años desde que comencé a darme cuenta de que ya no éramos niños.
No podría comenzar esta historia si no paso cuenta primero donde todo empezó, en el retrato de mi niñez.
NOCHE PRIMERA “JUEGO DE NIÑOS”
Aquel 24 de diciembre de mi niñez, hace 9 años fue cuando por
primera vez conocí a Raziel el hijo único de los Ludwing, quien fue encomendado a mis padres para vigilar sus estudios. Mi familia y los Ludwing son grandes amiga, por lo que no es extraño que lo hayan aceptado. En aquel entonces solía practicar esgrima con la ayuda de mi hermano y descuidaba mucho los estudios de sociedad, rehusaba asistir a los bailes que ofrecía la corte y no prestaba atención a lo que las demás familias pensaran de la hija menor de la familia Vittoria.
Esa noche buena, había tenido momentos antes de la llegada de los Ludwing, una pequeña discusión con Kain mi hermano mayor a quien había hecho un pequeño corte en la mejilla con las uñas. Me escondí detrás del vestido de mi madre sin mirar a la cara a mi hermano. Raziel alzo su mano hacia mí para darme el saludo correspondiente, pero simplemente rechacé la intención y fui directo a mi cuarto.
A la mañana siguiente continué con mi entrenamiento sin la ayuda de Kain, haciendo una que otra cortada mientras sentía como una mirada observaba cada uno de mis movimientos y al no poder seguir el entrenamiento guarde la espada y busque por los ojos que me seguían, vi a Raziel mirándome desde el balcón de su cuarto y amenazándolo con una mirada de disgusto volví a entrar en la casa. Kain observo preocupado las cortadas que me había producido por mi falta de experiencia en cuanto yo simplemente las lave y protegí con vendas.
Planeaba seguir entrenando esgrima, pero decidí acompañar a Lila, mi hermana mayor mientras practicaba piano, el solo escucharla me tranquilizaba totalmente.
- Que te sucede hoy Josette - Preguntó Lila aun tocando el piano.
- Ayer he peleado con Kain… - Respondí enfurruñada y con los brazos cruzados.
- Josette… - Se levanta y posaba su mano en mi cabeza – Ve y discúlpate con Kain ¿sí? - Decía mientras sonreía amablemente.
Sumisa me levante de mi lugar y di paso hacia donde se encontraba Kain estudiando, sin decir nada y con el seño fruncido ofrecía mi disculpa y alcé la mirada hacia él, Kain simplemente sonreía y aceptaba mi disculpa al mismo tiempo que solté una risa leve y me senté junto a mi hermano observando como leía esos complicados libros a los que no les daba interés alguno, no por no saber cómo leerlos, si no porque no captaban mi interés.
Ya pasadas unas horas, me encamine a la biblioteca a revisar si alguno de los tantos libros me llamaba la atención encontré a Raziel leyendo uno de los más antiguos, me acerque con la intención de pedir disculpas por la descortesía del día anterior y de hoy por la mañana, pero inmediatamente me ofreció asiento a su lado y como si nada hubiese pasado se presento nuevamente.
- Soy Raziel Ludwing, encantado de conocerte - Dijo ofreciéndome una sonrisa - ¿podrías decirme tu nombre?
- Me llamo Josette… Josette Vittoria… encantada - Respondí correspondiendo a su sonrisa.
- ¿Puedo llamarte por tu nombre? – Pregunto expectante.
- Si – Contesté rápidamente.
Volvió a darme una sonrisa y continuó leyendo y comentándome acerca de lo que trataba aquel libro.
Pasados unos días Raziel se convirtió en mi mejor amigos y el único que había tenido hasta entonces me enseño que los libros que tan poco interés les daba eran realmente interesantes, tanto así que poco a poco comencé a leer cada vez mas y mas libros hasta el punto de acabar con los que había en la biblioteca de cuentos que a mamá tanto le gustaban.
Ya pasado un año de la llegada de Raziel comencé a tratar de leer cosas más complicadas, tomaba prestados los libros de mi hermano que hablaban de filosofía e historia.
Una tarde en la que decidí practicar esgrima mi hermano no se encontraba cerca ya que había salido con Criss su mejor amigo por lo que comencé a entrenar sola, pero justo cuando comenzaba sentirme cansada de tanto practicar, Raziel apareció trayendo consigo un nuevo libro que le habían enviado sus padres me llamo y nos sentamos a la sombra de un árbol a leerlo. Escuche atentamente como contaba cada uno de los párrafos como si estuviera viviendo aquella aventura, no tarde en quedarme dormida apoyada en el hombro de Raziel y para cuando desperté él ya se hallaba dormido junto a mí.
Así pasaron los años, uno a uno y parecía como si fuésemos a ser los mejores amigos por siempre, leyendo y disfrutando de esas historias tan emocionantes de aquellos libros tan encantadores.
jueves, 21 de mayo de 2009
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
1 Comments:
ñaa
un error
..
-.-
se supone q la longi (XD)va onde el raziel en la biblioteca
pero él dice "soi kain ludwing, encatado..."
no era kain ps era raziel xD
esoo manitha!!
Publicar un comentario