viernes, 22 de mayo de 2009

- CUANDO EL SOL SE OCULTA - capitulo 2

NOCHE SEGUNDA: “SOLO UN VALS”

Rápidamente pasaron nueve años desde que todo comenzó, se acercaba mi cumpleaños número 18 y no podía esperar para que fuese ya el día del baile. Con el pasar de los años fui interesándome más por ese tipo de cosas, tenía una amiga que había conocido en uno de los tantos bailes que ofrecían mis padres en la casa principal o como todos le llamaban “El palacio del cielo” por sus colores que hacían parecer como si realmente se representara al cielo.

Temprano por la mañana del sábado en el que se realizaría mi fiesta de cumpleaños, Isabella la hija de los Goldshmith y también mi mejor amiga, irrumpió mi sueño tirándome de mi cama y dándome un fuerte golpe en la cabeza, me levante, entre a tomar un baño y me vestí como normalmente lo hago, una camisa larga de color crema, unas calzas negras largas, un corsé pequeño y unas botas femeninas de taco bajo. Bajamos las escaleras en donde nos esperaban Kain y Raziel para salir a pasear en los alrededores de Versalles que era la ciudad más cercana a la casa principal que estaba ubicada en una colina bastante lejos de las grandes ciudades, a las cuales debíamos ir en auto o a caballo, lo cual preferíamos el ultimo y así disfrutar del paisaje de bajada. Llegamos donde siempre dejábamos los caballos y partimos rápido hacia la floristería que también era una joyería muy conocida “*Fleur and *Perle” de Liliana una amiga de mamá quien estaba encargada de hacer los arreglos florales de mi fiesta, entramos en la tienda y Liliana nos esperaba con unas tazas de café y unas galletas haciendo honor a la exacta hora de llegada que habíamos avisado con anterioridad. Vimos algunos de arreglos y hablamos de muchos temas sobre la fiesta, Marine la hija de Liliana era una buena amiga de Lila y mía con quien habíamos pasado mayor parte de nuestra infancia después de la llegada de Raziel.

Desde el ventanal divisé a un grupo de universitarios que observaban las joyas que se exhibían, me acerque para invitarlos a pasar y en ese momento el mas alto de ellos mostro un especial interés por mi pendiente y sin pensarlo mucho mencione que mi abuela me lo había dejado como herencia.


1*Fleur: flor en francés.
2*Perle: Joya en francés.

- Un collar de Alejandrita… la piedra cambiante… - Dijo sosteniendo el pendiente.

En ese momento quede pasmada al ver cuanto conocimiento poseía para distinguir una Alejandrita de un crisoberilo común… la piedra que adornaba el pendiente no estaba totalmente en estado puro y era muy difícil distinguirla de un crisoberilo normal, estaba finamente tallada, y casi se parecía más a un “ojo de gato” que una Alejandrita. En ese momento Raziel tomo el cuello de mi chaqueta y me arrastra fuera de la tienda, parecía enojado y no me atreví a hablarle mientras nos alejábamos del lugar. Se detuvo al llegar a una esquina y trate de solarte como mas pude, cuando me voltee para regañarlo su cara parecía expresar celos por lo que no pude evitar echarme a reír y pensar que estaba actuando tal y como un niño lo haría.

Caminamos un poco para que Raziel se calmara un poco, sin darnos cuenta llegamos a una tienda de antigüedades de la cual reconocí el nombre “Crewller Antique”, la cual pertenecía a un amigo de mi fallecida abuela. Entramos y vimos a un joven que nos observaba con detenimiento, no pude reconocerlo al instante, pero cuando vi sus ojos lo recordé, era William el nieto del señor Crewller. Sabia que tenia mas o menos mi edad, lo había visto un par de veces en casa cuando mi abuela invitaba al señor Crewller a tomar el te, no recuerdo haber hablado mucho con el, lo único que recordaba era que siempre observaba como Raziel me leía los libros de mi abuelo y escuchaba atentamente sentado a un lado de Raziel, como si me tuviera miedo.

Nos acercamos para saludar, William nos ofreció una sonrisa al momento en que llamaba a su abuelo que se encontraba trabajando en una nueva muñeca.

- A pasado tiempo, Raziel, Josette – Dijo mientras limpiaba la vitrina donde se encontraban ordenadas las pequeñas muñecas de porcelana que su abuelo hacía.
- Estas mas alto… - Respondí sin nada de lo que hablar.
- Will! ¿Ya tienes listo lo que te pedí la semana pasada? – Preguntó Raziel como si fueran amigos.
- Lo tengo terminado, no se como, pero logre arreglarlo – Saca una pequeña caja de madera que le entrega a Raziel.
- ¿Que es? – Pregunte con deseos de saber.

Raziel simplemente se quedo callado y guardó la caja, el señor Crewller salió a saludarnos y nos ofreció una taza de te, pero Raziel advirtió que no teníamos tiempo. Pregunte si asistirían al baile y el señor Crewller disintió asegurando que en su lugar asistiría su nieto, quede interesada en una pequeña muñeca que tenia un gran parecido con mi abuela cuando era joven, el señor Crewller la sacó y dijo que la había hecho para mi abuela, pero nunca tuvo oportunidad de entregársela. Realmente me sentía muy interesada en la muñeca que llevaba un collar a juego con el mió y decidí comprarla, pero el señor Crewller me la entrego sin cobrarme ya que sentía que no podía venderla.

Salimos de la tienda camino a donde habíamos dejado los caballos por la mañana, Isabella y Kain ya se habían ido, por lo que optamos por seguirles el paso lomas rápido que pudiéramos, acomodamos las cajas y montamos nuestros corceles. Raziel seguía un poco molesto por lo de la mañana, decidí no tomarlo en cuenta y me adelante un poco. Cuando habíamos llegado a la casa, Isabella estaba ya arreglándose para la fiesta y mi hermano practicaba un poco de esgrima.

Subí a mi habitación y saque la muñeca de la casa, debajo de mi cama había guardado hace algún tiempo uno de los vestidos de mi abuela por lo que recordaba era rojo al igual que el de la muñequita. Cuando lo saque pude comprobar que era el mismo vestido, hasta el último detalle estaba perfecto. No faltaban mas de 2 horas para el inicio del baile, por lo que comencé a arreglarme, el vestido de mi abuela, aquel collar de alejandritas y unos zapatos adecuados lucirían bien. Mi hermano toco a mi puerta y entró, me felicito por mi cumpleaños numero 18 y me entrego una cajita en la cual habían unos aretes y un brazalete que hacían juego con el pendiente de mi abuela, Kain recordó que una de la amigas de la abuela había conservado estas piezas del juego de alejandritas y fue a pedírselas en la mañana. Con aquel presente ya tenía todo listo, no faltaba nada, Lila entro avisándome que ya tenía que entrar al salón, Salí con paso presuroso y me percate de que Raziel había desaparecido totalmente, no estaba ni en el salón ni en su habitación.

Ya pasadas unas horas el baile se hacia algo tedioso, divise a William en una de las esquinas del salo y me acerque a saludarle invitándolo a bailar conmigo, el acepto sin divagar en nada. Noté un leve cambio en su personalidad, William era tranquilo, pero el William que asistía a mi fiesta era más altivo, también note el cambio de color de sus ojos, los cuales recuerdo a la perfección eran de un tono Ocre muy bello y extrañamente se habían tornado de un tono azul cielo profundo. En ese momento quise preguntarle, pero pude ver como Raziel nos observaba desde la puerta que daba al jardín.

Ya habiendo terminado de bailar con William me acerque a Raziel con la intención de invitarle a bailar, pero no me atreví siquiera a mirarlo a los ojos, solo el pensar en que podía rechazar mi oferta me hacia perder la respiración. Raziel tomo mi brazo y me guió fuera del salón, dirigiéndose al invernadero con gran rapidez, al llegar a la puerta me pidió que cerrara los ojos y que no los abriera hasta que me avisara. Me hizo detenerme y al fin pude abrir mis ojos, frente a mi se encontraban unas hermosas rosas rojas, las cuales jamás había notado. Me di vuelta para ver a Raziel y frente a mi sostenía la caja que había recogido de William, dentro de esta había un anillo finamente tallado en plata, que formaban una rosa y una espada adornadas con alejandrita, aquel anillo que había roto cuando pequeña estaba intacto como si nada hubiera pasado. No pude evitar dejar caer unas lagrimas y Raziel desesperado trataba de evitar aquella situación sin sabe los feliz que me hacía.

- Josette deja de llorar… - Dijo nervioso al no saber que hacer.
- ¿Por qué eres así conmigo tan de repente? – Pregunte con la voz entrecortada.
- ¿Te parece raro? – Dijo dudoso.
- Se que eres mi mejor amigo, pero no puedo evitar ponerme feliz cuando eres tan dulce… - Dije sin titubeos.
- Soy yo el que debería sentirse feliz de que te gustara todo esto… pensaba que no me tenias en cuenta – Dijo sonrojado.
- Si no te tuviera en cuenta… tendría contigo la misma actitud que con cualquier chico – Asentí secándome las lagrimas.

Raziel me dio un beso en la mejilla, pero simplemente no pude aguantar que aun me tratara como a una niña, tome sus manos y di un paso hacia el besándolo sin mayor problema ya que no diferíamos tanto en altura. Raziel anonadado, no pudo evitar sonrojarse mas que yo, caminamos hacia el lago para poder ver la estrellas con mayo claridad y Raziel me ofreció su mano como sinónimo de una invitación a bailar, el sonido del vals llegaba hasta donde nos encontrábamos y la luna alumbraba cada paso que podíamos dar y sentí por primera vez como un deseo puede volverse realidad si se tiene fe en ello.

Music in your mind~~